Oportunidad perfecta: El kirchnerismo apunta contra la oposición y usa la crisis en Brasil

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Desde el Gobierno buscaron asociar a la turba bolsonarista con el macrismo. Pero recibieron acusaciones de tener un «doble estándar».

Hay causas de la izquierda regional que movilizan fuertemente al kirchnerismo. Las que son de otro credo no lo entusiasman.

El asalto de tinte golpista contra los edificios centrales de los tres poderes en Brasil llevado a cabo por una turba bolsonarista más la crisis de gobernabilidad que sacude a Lula da Silva a una semana de asumir el poder, destapó una vez más el frenesí del albertismo y el cristinismo por el veterano líder del PT.

Pero ambas tribus del Frente de Todos, una vez más buscaron atacar primero a la oposición y, segundo, defender su avanzada contra el Poder Judicial de la Nación sin importar la teoría del doble estándar que utilizan para gobernar afuera y adentro.

Alberto Fernández dijo ayer sobre el asalto en Brasilia que la democracia era “el único sistema político que garantiza libertades y nos obliga a respetar el veredicto popular”.

Después lanzó: “Junto al pueblo brasileño para defender la democracia y no permitir #NuncaMás el regreso de los fantasmas golpistas que la derecha”, estigmatizando a un campo que, desde todas partes del mundo y desde las primeras horas del ataque había condenado el accionar de los violentos en Brasil.

Las declaraciones de Fernández antecedieron a un duelo de redes entre oficialismo y oposición, ya que la crisis en Brasil caló rápidamente en la interna argentina.

El ex presidente Mauricio Macri dijo que el ataque de los bolsonaristas al Planalto, al Congreso y al Supremo Tribunal de Brasil había puesto “en peligro la paz y la estabilidad democrática del país”, pero luego alertó “sobre la fragilidad mundial de las instituciones democráticas” y comparó la situación en el país vecino con el pedido de juicio político que impulsa el Gobierno contra los jueces de la Corte Suprema.

“(Las instituciones) pueden ser atropelladas por una horda como en Brasil o como sucede ahora mismo en Argentina con la Corte Suprema de Justicia a través de mecanismos políticos antidemocráticos igualmente brutales”, afirmó. Y fue más allá: “No debemos olvidar que el kirchnerismo que hoy se muestra conmocionado por los sucesos en Brasil es el mismo que en 2017 organizó, promovió y protagonizó el asalto violento al Congreso de la Nación Argentina”.

Se refería el líder del PRO a las violentas protestas que sacudieron su gobierno cuando intentaba aprobar una reforma previsional. Desde el kirchnerismo no se condenó la descomunal violencia contra el legislativo y por el contrario criticaban «el ajuste» macrista.

Fue el canciller Santiago Cafiero quien puso este lunes en palabras -habló por radio- lo que no arriesgó a decir Alberto Fernández. “En la oposición había una colonización de tendencias antidemocráticas, de derecha antidemocrática que se veía en el resto de la región. Esto es tanto (Donald) Trump en los Estados Unidos, (Jair) Bolsonaro en Brasil y lo representa (Mauricio) Macri en la Argentina”.

CFK, cerca de Bolsonaro y Trump
Sin embargo, las semejanzas entre Cristina Kirchner, Trump y Bolsonaro no pueden dejarse a un costado cuando los tres se negaron a participar de las ceremonias de traspaso de mando de sus respectivos sucesores. Y los tres usaron siempre las redes sociales para atacar a sus opositores y a los medios de comunicación que los critican.

Para el caso la vicepresidenta se acordó este domingo solo de que las imágenes de Brasilia le hacían recordar las del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. “Los discursos del odio en medios de comunicación y redes sociales, la estigmatización del que no piensa igual, hasta querer inclusive suprimir su vida y la violencia son el signo contemporáneo de las nuevas derechas”, dijo.

Entre tanto, la precandidata y presidenta del PRO, Patricia Bullrich, sostuvo que el Alberto Fernández podrá “opinar sobre lo que sucede” en el país vecino “el día que retire el pedido de juicio política a la Corte”. Y acusó a los kirchneristas de ser «demócratas afuera y autoritarios adentro». La ex ministra de seguridad también le contestó a Cafiero.

«Señor canciller, Mauricio Macri fue democráticamente electo y ejerció su mandato siempre con apego a la ley y respetando las instituciones, a diferencia de ustedes, que se hacen los democráticos cuando les conviene. Trate de estar a la altura de su cargo».

Mientras el titular de las relaciones internacionales del PRO, Fulvio Pompeo dijo que «algunos creemos que para mejorar la democracia es con mas democracia otros los que defienden las dictaduras creen que tienen que ir contra las instituciones democráticas», el diputado del PRO, Cristian Ritondo, también cruzó al Canciller y a su su compañero en la Cámara del Frente de Todos, Rodolfo Tailhade, por publicar fotos del auditor General de la Nación, Miguel Angel Pichetto y del libertario Javier Milei, junto a un hijo de Bolsonaro con la leyenda “Los conoces? Todos macristas”.

Tailhade quiso dejarlos como pegados a los violentos, cuando en realidad habían condenado la protesta. Pero Ritondo le retrucó al ex director de Contrainteligencia de la AFI con un retuit a su denuncia diciéndole: “Nosotros no queremos voltear a la Corte, no le tiramos 14 toneladas de piedras al Congreso y no apoyamos dictadores en la región. Apoyamos la democracia y la libertad, siempre.”

A Cafiero le escribió «¿En serio vas a vincular a @mauriciomacri con lo que pasó en Brasil? Antidemocráticos en la Argentina son los que militan la toma del Congreso y los que apoyan dictaduras». Y le publicó una foto del ahora canciller sonriendo en el medio de los destrozos y un tuit que rezaba «Victoria. Se levantó la sesión».

Este martes, la militancia opositora recordaba ante Clarín los apoyos del kirchnerismo a Cuba -el domingo de manera desopilante, el régimen que gobierna desde 1959 defendía la democracia en Brasil y el voto popular para defender a Lula-. En tanto que también sostienen sin criticas a Venezuela y Nicaragua, que gobiernan en base a la opresión de toda oposición.

Para el caso hay otras cuestiones, no menores como la defensa a Pedro Castillo, que hizo un autogolpe en Perú, o el silencio elocuente ante las arbitrarias detenciones de la ex presidenta boliviana Jeanine Añez y del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.